Cuba en 3D

La verdad es que no salgo de mi asombo. Seguro que se me escapa algo, aunque es muy probable que lo que se me escape es porque no está dicho, en todo caso insinuado, sobreentendido, supuesto, como tantas o demasiadas cosas en Cuba.

Desde luego que hay cine tóxico, cultural, ética y socialmente hablando. Pero no acabo de entender que la tercera dimensión lo haga más tóxico. Más tendrá que ver que que el estado no tenga capacidad para ‘controlar’ el cine expuesto en el sector privado, sector que se mueve casi exclusivamente en el 3D.

Porque la otra posibilidad que se me ocurre, de terrible no quiero ni pensarla. Si el cine normal lo vemos en el ancho y alto de la pantalla, y la tercera dimensión venía a darle Profundidad, ¿será que el Partido quiere monopolizar esa tercera dimensión?

Todos sabemos que las líneas trascurren únicamente en un plano de dos dimensiones, pero siempre he querido creer que los lineamientos venían a profundizar la obsolescencia de ese plano.