Relaciones …

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Nuestra mayor dificultad para relacionarnos es creer que el otro tiene los mismos mecanismos de pensamiento que nosotros, creernos que con las premisas que nosotros apreciamos deberían alcanzar las mismas conclusiones que nosotros. Incluso atrevernos a suponer que ante emociones parecidas las personas deberían mostrar respuestas parecidas a las nuestras.

Solo cuando asumimos que cada persona es un mundo construido sobre dimensiones que le son exclusivas, y que nuestra relación no pasa por comprender porqué nos sonríe sino en disfrutar de su sonrisa, solo entonces comenzamos a comprender algo de nuestro propio mundo.

Chávez …..¿qué Chávez?

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El mundo está bien revuelto pero, como bien dice aquí el refrán, es con estas mimbres con las que debemos hacer el cesto.

O no, me pregunto. No se ya si necesitamos cesto, si tenemos tan siquiera ideas claras que portar.

Aquí en Europa tenemos ya muy poca izquierda a la izquierda. ¿Absurda afirmación?, es probable, pero es que nuestra izquierda está cada día en otros lugares, perdida entre electoralismos y personalismos. Y, para colmo, la poca izquierda que queda a la izquierda es capaz de dedicar horas de reuniones para discutir si la ‘coma’ es correcta, o si corresponde ‘punto y seguido’ o ‘punto y aparte’ Y esto último, punto y aparte, es lo que ponen a sus relaciones los cada día más insignificantes entidades que quedan a la izquierda.

Y así, con éstas que tenemos, nos pilla in fraganti el 5 de marzo, que tan a la expectativa del día de la mujer, casi nos pasa de largo.

Pues sí, tal día como hoy murió Chávez. Sí, ese, Hugo Chávez, ese personaje que tanto cuesta defender  en esta Europa neoliberal que cuenta entre sus grandes éxitos conseguir que los trabajadores voten a la derecha que les aplasta, y que la ‘izquierda’ adopte los paradigmas impuestos por los medios para analizar la realidad social y política.

“Demasiado religioso”, “demasiado populista”, … con expresiones como estas se deshace aquí del personaje cualquiera de esta izquierda que ya no está a la izquierda. Sin entender, me parece, absolutamente nada.  Porque quien no considera (¡igual ni la conoce!) la muy diferente dimensión que tiene el hecho religioso en el perfil de la personalidad de europeo y del latino debería aventurarse, cuando menos, a leer algo antes de borrar de un plumazo a uno de los personajes más significativos de la historia moderna latinoamericana.

Pero así es, y no oculto la tristeza al decirlo. Los Chávez, los Castro, los Correa, cualquiera que es capaz de liderar, organizar, protagonizar cualquier realidad social que ponga en duda el monopolio del capitalismo como orden social impuesto, son mediáticamente demonizados sin que tan siquiera les haga falta (y esto es lo peor) discurso alguno para el efecto. Y hasta tal punto tiene perdido el rumbo esta izquierda que ya no está a la izquierda, que ya desde ella nadie se ‘arriesga’ a defender a Chávez, o a Castro, para evitar ser salpicados por su demonización frente a sus seguidores (llámese hoy electores)